PROSOPOPEYA

PROSOPOPEYA

Emma Arquillué y Pablo Macho Otero, La Bella Otero, presentan una pieza multidisciplinar en verso que mezcla diferentes formas teatrales.

Un juego de espejos, máscaras y ecos literarios para hablar del misterio del yo.


SINOPSIS


Un dramaturgo en plena crisis existencial, tras escribir palabras para otros durante demasiado tiempo, ya no sabe quién es. Para volver a encontrarse, decide ir a buscarse al lugar donde sus personajes cobran vida: sobre un escenario.

Allí descubrirá una figura desconocida de la mitología griega que alegoriza el origen del teatro: Prósopo, un personaje capaz de interpretarlo todo excepto a sí mismo.

Sin saberlo, nuestro dramaturgo se sumergirá en un juego de espejos, en un baile de máscaras y ecos literarios donde intentará resolver el enigma de la identidad.

Inevitablemente, una pregunta lo perseguirá: ¿y si el mito primigenio fuera uno mismo?


TEXTO DE COMPAÑÍA


En una entrevista, el humorista estadounidense Bo Burnham (particularmente reconocido por su especial de Netflix Inside, en el que alerta sobre los peligros de las nuevas formas de interacción digital) describe el modo de vida contemporáneo en estos términos:


“Vivimos nuestras vidas mientras hacemos inventario de nuestras vidas, siendo espectadores de nuestras propias vidas. Vivimos una experiencia y, simultáneamente, nos observamos desde fuera viviendo esa experiencia. Sentimos nostalgia de momentos que aún no han sucedido. Planificamos nuestro futuro para poder mirar atrás y verlo una vez haya pasado”.


Efectivamente, el yo está en crisis. Asistimos a la hipertrofia de nuestros propios egos. Estamos completamente disociados. Ya no sabemos dónde empieza y dónde termina nuestra identidad.


Mientras tanto, el concepto tradicional del yo se va quedando obsoleto desde que la neurociencia confirma la intuición budista según la cual el yo es un constructo de la mente en constante renovación.


Entre otros miles de factores históricos y sociopolíticos, esto nos ha llevado a un momento social y artístico en el que la identidad personal está en el punto de mira, donde cada individuo siente la insaciable necesidad de afirmar su singularidad. Como quien intenta coger agua y se le escurre entre las manos.


En este contexto, en el que tendemos a etiquetarnos por aquello que nos diferencia, nos parece interesante tomar un poco de perspectiva y llevar la pregunta en la dirección opuesta: hacia aquello que tenemos en común. Y creemos que el teatro es un buen espacio para hacerlo, porque es precisamente el lugar donde alguien finge ser otro para que otros puedan verse desde fuera. Otro espejo, pensaréis. Más narcisismo. Sí, puede ser. La diferencia es que, en el teatro, para verse a uno mismo, hay que mirar a otro.


La Bella Otero


FICHA ARTÍSTICA


INTÉRPRETES

Santiago Aguilera

Arnau Comas

Pablo Macho Otero


ESCENOGRAFÍA

Yaiza Ares


VESTUARIO

Macarena López


ILUMINACIÓN

Marc Lleixà


ESPACIO SONORO

Santiago Aguilera


MOVIMIENTO

Oriol Pla


MIRADA EXTERNA

Jordi Oriol y Alexandre Rodríguez i Fons


ASESORAMIENTO MITOLÓGICO

Carlos Perelló


AYUDANTE DE VESTUARIO

Claudia García


PRODUCCIÓN EJECUTIVA

Emma Arquillué y Anna Rius


FOTOGRAFÍA

David Ruano


CONSTRUCCIÓN DE VENTANAS

Albert Ventura


CONFECCIÓN DE MÁSCARAS

Camelot Fx y Arnau Comas